10 MITOS SOBRE LOS GATOS

Existen muchas ideas erróneas sobre la vida, costumbres y actitudes de los gatos. A continuación desmentimos 10 de las ideas erróneas más extendidas entre la gente.

1. La leche de vaca es buena para los gatitos. Falso. La leche de vaca es comparativamente el doble de diluida que la leche materna de la gata. Es pobre en proteínas, lípidos y, por el contrario, rica en lactosa. Los gatitos de forma natural van perdiendo las enzimas digestivas que degradan la lactosa lo que hará que la digieran cada vez peor.

2. El gato prefiere el pescado a otros alimentos. Falso. Tan sólo es una cuestión de gustos. Las preferencias alimenticias se adquieren durante la infancia. Para sobrevivir en la naturaleza el gato debe adaptar su régimen alimenticio a su medio de vida y en esto la educación tiene mucho que ver. Por ejemplo, un gatito nacido en un puerto comerá generalmente pescado al contrario de aquellos que hayan nacido en zonas de interior.

3. Los gatos destruyen las plantas. Falso. No a todos los gatos les atraen las plantas. En la mayoría de los carnívoros salvajes es costumbre habitual ingerir los vegetales que se encuentran a su paso ya que de esta forma completan con fibra su dieta alimenticia. Pero no todas las plantas les gustan, más bien, y sobre todo en el caso de los gatitos domésticos esta afición por desenterrar y mordisquear las plantas es, simplemente, un juego más. A medida que se hacen adultos muestran una menor predilección por estas. Por el contrario, sí que debemos de tener muy en cuenta que hay muchas plantas tóxicas o potencialmente tóxicas para nuestro gato, como pueden ser el jacinto, el lirio o el crisantemo.

4. La esterilización causa obesidad. Todo depende de la alimentación que se siga una vez el gato ha sido esterilizado. Pero sí es cierto que la esterilización puede hacer que engorden. No obstante, no hay estudios que demuestren que esta es la causa de la obesidad. En teoría tras la esterilización el gato tiende a utilizar menos energía y tener menor actividad física. Esto se debe a la ausencia de de estimulación de la hormona sexual. Para evitar que engorde debemos optar por controlar las calorías que consume el gato y distribuirlas en pequeñas tomas, optando siempre por alimentos  para gatos esterilizados.

5. La castración produce un retraso en el crecimiento. Falso. Hay estudios recientes que demuestran que la intervención no tiene ninguna repercusión en el crecimiento. En Europa es común esperar a la edad de madurez sexual (de 6 a 7 meses de media) para intervenir, para “no comprometer” el buen desarrollo del crecimiento, mientra que, por el contrario, en Estados Unidos, la esterilización se hace normalmente a partir del segundo mes. Estudios recientes muestran que no hay diferencias en el desarrollo del gato entre una u otra opción.

6. No es necesario vacunar a un gato que no sale al exterior. Falso. El riesgo cero no existe. El problema radica en que muchos propietarios desconocen la importancia de vacunar a sus gatitos ya que estos pueden ser portadores de virus y bacterias desde su infancia. Además, no debemos olvidar que aunque el gato no salga al exterior, si lo hace el propietario, pudiendo ser quien a través de sus manos o de la suela de sus zapatos contagie a sus gatos.

7. Un gato de interior no necesita ser desparasitado. Falso. Como ya hemos dicho, el riego cero no existe. Aunque nuestro gato no salga al exterior está expuesto a parásitos en forma de huevos o larvas que pueden llegar al domicilio (zapatos, manos del propietario, etc). Por lo tanto, una desparasitación regular es necesaria para protegerle a él y a nuestra familia.

8. Los gatos ven en blanco y negro. En realidad los gatos son daltónicos. Es decir, pueden distinguir colores como el azul y el verde pero probablemente no distinga el rojo y el naranja y, desde luego, no distingue los matices.

9. El gato tiene necesidad de vivir con otro gato. Tendemos a sentirnos culpables por dejar sólo a nuestro gato durante todo el día, y por eso nos preguntamos si es necesario adoptar un segundo gatito, pero en muchas ocasiones, esta idea no siempre es la mejor opción, ya que puede suponer introducir un enemigo potencial en el territorio del gato ya existente. Así, si bien la relación puede evolucionar hacia la amistad o la tolerancia mutua también puede hacerlo hacia una desavenencia total.

10. Si mi gato tiene dolores puedo darle paracetamol. Falso. El paracetamol tiene un principio activo que es altamente tolerado por el ser humano. Por el contrario, en el gato, la eliminación de esta molécula es mucho menos eficaz que en el hombre. Así por ejemplo un cuarto de comprimido de paracetamol para adultos es suficiente para matar a un gato de 3 kg.

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