COLAPSO TRAQUEAL

La tráquea permite el paso de aire desde el exterior hacia los pulmones, y viceversa. En un colapso traqueal una porción de la tráquea se estrecha impidiendo este flujo de aire. Se da frecuentemente en razas pequeñas.

Es una enfermedad multifactorial pudiendo tener relación con la obesidad, exposición a alérgenos y sustancias irritantes, y con una deficiencia en la formación de cartílago.

En esta patología tiene lugar una alteración del cartílago de la tráquea, que pierde la rigidez y provoca la relajación de la membrana dorsal de la misma. Por tanto, se reduce el diámetro de la tráquea.

¿Cómo se presenta?

La presentación clínica en los pacientes varia dependiendo del grado de colapso, desde pacientes que no presentan síntomas hasta los que presentan gran dificultad para respirar.

Los casos más graves se presentan con intolerancia al ejercicio, incremento de la frecuencia respiratoria y dificultad para respirar. Muchos muestran estertores (ruidos anormales durante la respiración), expectoración intermitente, hipertermia y alteración del estado mental.

Cuando se le ejerce al animal presión en el cuello, al comer/beber o en momentos de excitación, los episodios de tos son más marcados.

Esta patología puede darse en tráquea cervical, tráquea torácica y bronquios.  El colapso en tráquea cervical se da durante la inspiración, sin embargo, en la tráquea torácica y los bronquios lo hacen durante la espiración. El colapso en los bronquios principales es una situación más grave debido a que la respuesta al tratamiento es peor y no siempre es posible controlar los episodios de tos y dificultad al respirar.

En las razas pequeñas es habitual la presencia de otras patologías segundarias que se presentan con unos síntomas similares, son enfermedades de corazón y pulmón. Se deben tratar para evitar que el cuadro respiratorio del animal empeore.

Para diagnosticar el colapso traqueal

Al ser una enfermedad cuyos síntomas son inespecíficos, se hará un protocolo diagnóstico completo.

En la exploración general encontramos que mediante palpación se detecta el aplanamiento de los cartílagos traqueales. La auscultación puede estar normal o manifestar crepitaciones, sibilancias o sonidos anormales, si hay enfermedad segundaria.

El hemograma y la analítica bioquímica sirven para conocer el estado del paciente y como chequeo preanestésico, antes de las pruebas pertinentes.

Las radiografías torácicas aportan  información para poder ver el colapso, pero a veces no se puede ver el momento en que se produce el colapso ni se determina la longitud de la tráquea que se encuentra afectada. El que la imagen radiológica sea normal en un momento dado, tampoco descarta la enfermedad.

 

 

 

 

 

 

La fluoroscopia es una prueba complementaria que confirma la existencia de un colapso. Mediante esta prueba podemos observar a tiempo real la respiración del paciente pudiendo localizar de forma exacta el colapso y saber la longitud de la tráquea que se encuentra afectada.

La endoscopia es la prueba más importante para diagnosticar el colapso traqueal. Según la estrechez de la luz traqueal y la laxitud de la membrana dorsal podemos conocer el grado de dicho colapso, clasificándolo en leve, moderado, grave y muy grave. La endoscopia nos permite además observar la mucosa y detectar parásitos de las vías respiratorias, hacer biopsias, evaluar las secreciones, extraer cuerpos extraños y realizar lavados. Es una prueba que debe hacerse con anestesia y el propietario en todo momento debe ser consciente de que, aunque muy controlada, puede suponer un riesgo elevado.

¿Cómo tratarlo?

Existen dos tipos de tratamiento: farmacológico y quirúrgico.

FARMACOLÓGICO

En los casos con dificultad respiratoria grave lo primero que debemos hacer es estabilizar al paciente y  administrar una sedación leve que ayuda a la relajación y  mejora la ventilación de este. Debemos administrar oxigenoterapia vigilando en todo momento el riesgo de neumonía por aspiración de secreciones.

Se instauran tratamientos inhalatorios con glucocorticoides con o sin  broncodilatadores en función de la patología del colapso, que van a favorer el flujo de aire.

En caso de presentarse infecciones bacterianas secundarias se debe administrar antibióticos.

QUIRÚRGICO

Se plantea cuando fracasa el tratamiento con fármacos y sólo cuando el paciente no presente patologías que desaconsejen la cirugía. Los stents, dispositivos en forma de malla, ayudan a reducir el estrechamiento de la tráquea favoreciendo el adecuado flujo de aire y evitando que esta colapse. Hoy día existen stents metálicos autoexpansibles de nitinol que disminuyen las complicaciones postquirúrgicas.

El propietario ha de ser consciente de que esta cirugía es un tratamiento paliativo y no curativo, ya que es una enfermedad que evoluciona de forma progresiva. Asimismo, el paciente debe seguir con medicación para controlar los episodios de tos. En los casos donde el principal problema es la tos, no se garantiza la mejora clínica debido a que puede proliferar el tejido de granulación y desplazar o romper el stent.

RECOMENDACIONES GENERALES

La obesidad puede incrementar la gravedad de los síntomas. El hecho de tener una buena condición corporal sin sobrepeso y no estar expuesto a alérgenos ambientales, puede reducir considerablemente la sintomatología. Sería recomendable además que el paciente saliera a la calle con arnés en lugar de usar collar, ya que este último puede comprimir la tráquea.

Pronóstico

El colapso traqueal es una enfermedad que no tiene cura y que empeora con el tiempo. La supervivencia de los pacientes depende del grado de afección que presenten, por tanto y en estos casos, en la clínica veterinaria María J. Cabeza nos marcamos como objetivo principal  “mantener la calidad de vida del paciente”.

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