¿CÓMO COMPORTARSE CON UN PERRO ABANDONADO?

El perro es una mascota que como bien todos sabemos, adquiere una relación íntima e intensa con sus dueños desde edades muy tempranas; por lo que el hecho de que su amo lo abandone se convierte para él en algo muy duro y difícil de superar.

Es por tanto, la adopción de un perro que ha sido abandonado, una responsabilidad mayor si cabe y que exige por parte del nuevo dueño una conducta especial. Debemos ser conscientes de que un perro abandonado ha perdido sus puntos de referencia (sus dueños), por lo que no saben que hacer con su nueva situación y se encuentran muy desorientados. El perro entrega desde el primer momento todos sus sentimientos y todo su tiempo a sus dueños, ya que es una mascota mucho más dependiente que otras. De manera que cuando nos encontramos ante un perro que ha sido abandonado por sus antiguos dueños, observamos una pérdida de confianza absoluta de este maravilloso ser frente a los seres humanos.

Por ello, la persona que haya optado por adoptar a  este perro, debe (muy poco a poco y no es nada fácil) acostumbrarlo de nuevo a una seguridad en su nuevo hogar (ayuda mucho establecer un lugar concreto en la casa tranquilo y caliente, apartado para evitar caras desconocidas), a fin de conseguir que recupere la confianza en las personas. Es esencial no caer en el error de mimarle en exceso, porque si no lo que conseguiremos es un perro mal educado; si bien está claro que deberemos prestarle mayor atención de lo que haríamos con otro perro. Respetaremos además la forma de ser del animalito, ya que es posible que se comporte de forma huidiza y deberemos en dicho caso dejarle su espacio, mientras que en el caso contrario si el perro se muestra algo mimoso y pegadizo, no debemos jamás reñirlo ya que es psicológicamente normal que necesite llenar esa falta de cariño que no a tenido.

El perro cuando ha sido abandonado anteriormente tiene miedo de que esta situación se vuelva a repetir y precisamente por este hecho puede ser más dependiente de lo normal. Es un proceso temporal, y no debemos preocuparnos, ya que en el momento que el perro tenga la seguridad de que no va a volver a ser abandonado (esa confianza debemos ganárnosla nosotros con paciencia y mucho cariño), dejará de ser tan miedoso. Durante el periodo de adaptación de la mascota a su nuevo hogar debemos no dejarla sola, pues el simple hecho de volver a sentirse de nuevo abandonada, puede que haga que le entre pánico y comenzar a adquirir comportamientos no deseables como orinarlo todo por miedo, llorar, etc. Debemos tenerlo muy en cuenta entonces en ese periodo de adaptación.

Todo este cariño que deberemos aportar a nuestra mascota debe ser equilibrado y siempre dejando clara la posición social inferior del perro en el hogar, ya que el perro es una animal gregario que considera la familia como la extensión de la manada por lo que si se le deja gobernar en todo y no se le ponen límites, aceptará dicha situación y al final, la convivencia con la mascota será imposible.

Por tanto, es esencial que los nuevos dueños aprendan a “dar amor” pero también poner “límites de comportamiento” y muy importante en nuestro caso: “sin ser muy extrictos con este perrito”, ya que es posible que el perro adoptado haya sufrido malos tratos. Precisamente esta es la causa frecuente de que sean perros muy temerosos y desconfiados.

Por cierto, aunque sea un perro traumatizado es importante que salgamos a pasear con él, pero evidentemente, deberemos tenerlo bien atado con correa y en corto ya que en los momentos iniciales son mascotas impredecibles y si los dejamos sueltos podrían sentirse amenazados y morder a alguien, o, más frecuentemente, escaparse y ser muy difícil después encontrarlos o recuperarlos.

Perro abandonado