CÓMO CUIDAR EL PELO DE TU GATO:

Entre los múltiples cuidados que precisa tu felino se encuentra el cuidado de su pelo. Por ello es esencial que le cepilles con frecuencia diaria si te es posible; con ello mejorarás el estado de su manto o pelaje, al tiempo que evitarás que ingiera en exceso el pelo que se desprende en su hábito normal de higiene y acicalado. Una ingestión excesiva del mismo puede acarrearle graves problemas de obstrucción y alteraciones de su sistema digestivo.
Por otro lado, al tiempo que le cepillas podrás ver y revisar cómo está su piel, y si notas alguna rojez o variación en el aspecto de la misma, deberás acudir a la clínica veterinaria. Te recordamos la importancia de una buena desparasitación externa para protegerle de pulgas y otros parásitos que además son contagiosos para ti, y un problema de salud para tu mascota.

Deberás tener en cuenta la edad de tu gato a la hora de darle la alimentación más adecuada, tu mejor especialista en nutrición felina será siempre tu veterinario. Un pienso o dieta inadecuada puede conllevar problemas de salud; si observas que tu gato pierde más pelo de lo habitual u observas marcas extrañas, heridas o irritación, pide cita con tu veterinario.
Estas son las pautas diarias para el cuidado del pelo de tu gato. Pero además deberías intentar bañarlo cada dos meses; no siempre es fácil y es sabido que a los gatos no les gusta mucho el agua y suelen estresarse con facilidad. Pero en la mayor parte de las ocasiones es debido a que no le hemos acostumbrado de pequeño; si incorporas en su rutina el baño, éste acabará siendo una experiencia placentera y agradable para él. Aunque lo puedes hacer en casa, si no te sientes seguro llévalo a una clínica veterinaria o centro especializado.

Consejos para bañar a tu gato:


En primer lugar, es importante que te pongas una ropa que no sea nueva y que no pase nada si se moja, preferiblemente de manga larga por si a tu gato no le gustase mucho el agua y pudiese arañarte involuntariamente. Aunque seas su dueño podría enfadarse, aunque si haces las cosas bien, es poco probable que suceda. Es importante que te lo tomes con calma y paciencia y observes cómo se comporta tu gato, es decir si se pone nervioso, respira más rápido de lo habitual o te gruñe, es mejor que des por finalizado el baño; así otro día lo podrás volver a intentar y procurar que se acostumbre.
Lo más importante para poder bañar a tu gato sin altercados, es preparar al minino para dicho proceso y preparar también el recinto. Para preparar a tu gato debes cortarle las uñas el día anterior evitando posibles desastres innecesarios, y tras ello premiarle con alguna golosina “sana”, como recompensa por esa “manicura”. Llegado el día del baño, retira la caja de arena, además de mantén cerrado el inodoro, por si a tu gato le da por escaparse o saltar sobre el arenero, o peor aún dentro del WC montando todo un desastre que te costará limpiar durante el resto del día.
Ahora escoge una hora adecuada en la que él suela estar tranquilo; por ejemplo, podría ser después de comer. Antes de comenzar, ten preparada la bañera, no muy llena y con agua tibia. Hay que procurar que tu gato se tome el baño como parte de un nuevo juego; es una gran idea introducir varios juguetes de agua en la bañera, de esos que sepas que le encantan; incluso una recomendación personal: juega con él y con el agua unas cuantas veces antes de su primer baño para que se vaya acostumbrando al contacto con el agua. Propicia un ambiente tranquilo con poca luz para evitar el estrés, y ten en cuenta que cuando le mojes, no deberás hacerlo de forma brusca sino poco a poco; coloca una superficie de goma en la base de la bañera para que no resbale. Utiliza un champú específico adecuado a su pelo y a su piel; no es lo mismo un pelo corto que uno largo; y por su puesto si tu gato es un Sphynx (gato egipcio) es obligatorio el asesoramiento de un profesional veterinario. Pide consejo, por tanto, siempre en una clínica veterinaria especializada. Por último, no olvides tener dispuestas varias toallas, a ser posible caliéntalas en el radiador para que puedan absorber la humedad de tu gato en el menor tiempo posible. Es imprescindible secarle muy bien y totalmente; no escatimes en toallas y cuando hayas terminado utiliza un secador suave y silencioso para terminar de secarle .

Y ten dispuesta una carda suave y un peine para ayudarte en este aseo final.

Gato bañándose

Ya tienes todo a punto: sus cosas para el aseo, y un ambiente adecuado. De modo que puedes proceder a bañarle.  Recuerda que debes haberle cepillado previamente muy bien para eliminar los nudos que de otra forma te serán muy difíciles de quitar cuando le seques. Introduce a tu gatito en la bañera muy despacito y hablándole con cariño y acariciándole en todo momento. Debe ser un momento relajado  y lleno de cariño.;  respeta en todo momento a tu mascota, es normal que tenga miedo o que se asuste, por tanto, ten paciencia, y siempre por las buenas.

Diluye el champú que te ha aconsejado tu veterinario en un poquito de agua, distribúyelo por  todo su cuerpo con tus manos, evitando el contacto con ojos, nariz y boca. Puedes ponerle una pequeña cantidad de algodón en sus orejas a modo de tapón para evitar que le entre agua  en los oídos.  Durante el enjabonado, realiza suaves masajes para  que penetre el producto y limpie bien la piel. Lava la cara con sumo cuidado.

Es muy importante un buen aclarado para que  el pelo quede suave y sedoso.

En la fase final del baño deberás sacar a tu gato de la bañera, y enroscarle dentro de una toalla preferentemente templada. Una vez esté enroscado, lo frotarás suavemente hasta que la toalla haya absorbido toda la humedad, precisarás seguramente dos. Termina de secarlo con el secador a baja potencia y cepíllale al mismo tiempo para eliminar el pelo muerto y dejarle totalmente desenredado. Además si has cumplido con el primer paso que te indicábamos al principio, el del cepillado diario, tu gato se relajará mucho más en esta última fase. Si no has logrado un baño completo de tu mascota no  te  preocupes; es mejor que lo hagas de forma progresiva  evitando toda discusión con tu mascota. El amor y la paciencia lo pueden conseguir todo, así que si has fallado la primera vez no te desanimes e inténtalo otro día.

Si pese a estos consejos te es imposible bañar a tu gato, en la Clínica Veterinaria María J.Cabeza (ubicada en León) somos especialistas y podremos aconsejarte lociones hipo alergénicas, baños en seco y productos dermatológicos adecuados a su  piel y a su ph, que sustituirán al baño tradicional.

Recuerda que somos especialistas.

Si quieres saber más sobre que alimentación es recomendable para el pelo de tu gato, puedes leer este artículo:  Alimentación recomendada para su pelo.