CUANDO UN GATO DEJA DE COMER. LIPIDOSIS HEPATICA

La lipidosis hepática conocida como hígado graso, es una enfermedad muy grave que afecta principalmente a felinos. Se produce por acumulación de grandes cantidades de grasa en el hígado de modo que este no funciona correctamente. Suele aparecer durante periodos de anorexia relacionados con cualquier enfermedad, aunque también se produce cuando el animal come menos debido a una situación de estrés: cambios en el estilo de vida, dieta que el animal no acepta, etc.

Los gatos afectados muestran anorexia prolongada, vómitos, diarrea, estreñimiento, pudiendo adquirir los ojos o piel un color amarillento debido a la ictericia. Se produce además una pérdida de masa muscular y la cabeza o cuello están flexionados hacia abajo.

Cuando un organismo deja de comer el cuerpo moviliza las reservas de grasa hacia el hígado  y así obtener energía. Los gatos no tienen la capacidad de transformar grandes cantidades de grasa por lo que ante una situación de ayuno, la grasa que llega al hígado no se procesa de forma adecuada lo que da lugar a un órgano no funcional.

A medida que el hígado va acumulando grasa se vuelve amarillo, no procesa adecuadamente los glóbulos rojos  y por eso podemos observar signos de ictericia (color de ojos o piel amarillos). Si no se trata con rapidez, el proceso se puede complicar y llevar a la muerte del paciente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el caso de hoy, se presenta en consulta Princesa, felino común europeo hembra de 2 años de edad con marcada anorexia, vómitos y diarrea profusa. A la exploración se advierte además severa deshidratación, fuerte ulceración de la mucosa oral, ictericia y fiebre. Se realiza una analítica completa y pruebas de diagnóstico por imagen, que confirman la gravedad del cuadro de la gatita, agravado en este caso por una lipidosis hepática.

Se procede a su hospitalización con fluidoterapia intensiva y tratamiento, para lograr estabilizar a la paciente y corregir su deshidratación. Con nutrición parenteral a los dos días la gatita está mejor, pero se observa que no come debido a la gran ulceración de la mucosa oral e inflamación de las encías. En este caso y después de recibir las pruebas de serología se confirma que la gatita tenía Peritonitis Infecciosa Felina y Calicivirus, dos enfermedades víricas muy graves, causantes del cuadro tan agudo y posterior lipidosis hepática de Princesa.

Ante el grado de desnutrición tan grave que tenemos y una vez estabilizada, se decide la incorporación de una sonda nasogástrica para alimentación asistida, que afortunadamente Princesa tolera muy bien.

Al cabo de una semana de hospitalización, la gatita ya come por si misma y se pauta tratamiento ambulatorio para casa. Con la paciencia y los cuidados de su dueña, Princesa a superado esta crisis y a día de hoy está totalmente recuperada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como propietarios tenemos un papel fundamental en la prevención de la lipidosis. Debemos tener al animal con una buena condición corporal dándole una alimentación adecuada y observar además su comportamiento alimenticio. Si pierde el apetito durante dos o tres días tenemos que acudir inmediatamente al veterinario, pues cuanto antes se establezca el diagnóstico más posibilidades tendrá nuestro el animal de superar esta patología. Es una recomendación de la Clínica Veterinaria María J. Cabeza.

http://mariacabeza.com/servicios-de-emergencias/