DIRECTRICES EUROPEAS EN RELACION A LAS BUENAS PRÁCTICAS DE DESPARASITACIÓN EN ANIMALES DE COMPAÑÍA

La importancia de las parasitosis de los animales de compañía es un hecho indiscutible,  sobre todo, debido al riesgo zoonótico que suponen algunas de ellas (ej. Toxocara, Echinococcus, etc.) para el hombre. El control de estos procesos supone una preocupación generalizada en Europa, debido, entre otras razones al mayor número de movimientos de animales entre los diferentes países.

En el año 2005, ESCCAP, un grupo independiente, formado por veterinarios parasitológos y expertos en salud pública inició su andadura en Europa con un claro objetivo: definir unas recomendaciones generales frente al control de las parasitosis del perro y del gato que fueran comunes a todos los países.

Existe una gran diversidad de parásitos de gran importancia en Europa. Las guías de ESCCAP resumen las diferentes situaciones en Europa, haciendo hincapié en las diferencias importantes entre los parásitos y las distintas áreas geográficas europeas donde se hace necesario recomendar medidas de control específicas.

ESCCAP considera que:

- viajar con mascotas tiene el potencial de cambiar situaciones epidemiológicas con la exportación o importación de especies de parásitos no-endémicas, por ello, los veterinarios y los propietarios deben proteger a la población de mascotas de los riesgos asociados con los viajes y sus consecuencias.

- los veterinarios, propietarios y médicos deberían trabajar juntos para reducir los riesgos asociados con la transmisión zoonótica de enfermedades parasitarias.

- los veterinarios pueden y deben facilitar una guía para el propietario acerca del riesgo de infección y el riesgo de enfermedad provocados por los distintos parásitos y las medidas contra éstos.

- los veterinarios deben informar al propietario acerca de los parásitos y hacerlos capaces de actuar de forma responsable respecto a la caliad de vida de su mascota y de otros animales.

- los veterinarios deberían llevar a cabo pruebas diagnósticas adecuadas para determinar el estado de salud del animal respecto a las posibles parasitosis.

 

Para ayudar en este proceso, ESCCAP produce cada una de las guías en dos formatos:

1) Completa: detallada para veterinarios clínicos y veterinarios parasitólogos

2) Resumida: para veterinarios y propietarios de mascotas. Ambas versiones de la guía pueden encontrarse en www.esccap.org.

Esta guía se propone dar una visión general de estos gusanos, su significado y, sobre todo y más importante, sugerir unas medidas de control racionales para las especies más importantes con el objetivo de prevenir la parasitación de animales y/o humanos. Esta guía se concentra en el control de gusanos, pero los parásitos protozoarios gastrointestinales se incluyen en tablas para aportar una visión general completa de los parásitos intestinales.

Las medidas incluyen métodos para prevenir o controlar la infección en el animal (secciones I y II), prevención de la transmisión mediante la contaminación ambiental a otros animales o humanos (sección III) y prevención de la infección en humanos (sección IV). La sección final (sección V) se dirige a temas educacionales.

Para simplificar, los nematodos y cestodos a los que se refiere esta guía se denominarán “gusanos” y los tratamientos se denominarán antihelmínticos.

La guía se divide en cinco secciones:

I. Consideraciones respecto al estado de salud de la mascota y tipo de vida

II. Control de por vida de los gusanos

III. Control ambiental de la transmisión de parásitos

IV. Consideraciones del propietario en la prevención de enfermedades zoonóticas

V. Educación del personal, propietarios de mascota y de la comunidad

En este artículo resumiremos las medidas de control y diagnóstico de los principales gusanos que afectan al perro y al gato.

Control

Las medidas preventivas incluyen:

- medidas de higiene: especialmente retirar las heces de la mascota regularmente para reducir la contaminación ambiental con fases infectantes del parásito;

- alimentación: las mascotas deben alimentarse con dietas comercializadas o comida cocinada para impedir las infecciones por parásitos transmitidas por la carne cruda, no debe permitirse que tengan acceso a roedores, cadáveres o placentas y fetos abortados de cabras u ovejas, y deben disponer de agua fresca y potable;

- prevención de las enfermedades parasitarias: mediante el control y tratamiento de gusanos y ectoparásitos.

Aunque el riesgo de padecer algunas parasitosis es mayor en el cachorro o gatito joven, las infecciones por parásitos no están estrictamente relacionadas con la edad, y por tanto el riesgo continúa de por vida. Por ello, es necesario facilitar un control apropiado de los gusanos a todos los perros y gatos a lo largo de toda su vida.

Cuando se diagnostica una infección por gusanos específica, ésta debe tratarse de forma apropiada adoptando las medidas preventivas necesarias. Los perros sintomáticos deben someterse a un cuidadoso examen físico, incluyendo análisis de heces o de sangre (cuando se sospecha de filariosis) y una historia completa, ya que son  cruciales para el diagnóstico, tratamiento y control de otras enfermedades parasitarias. Además, los análisis coprológicos pueden tener especial utilidad en animales vagabundos, en perreras o gateras o después de un viaje

En el perro o gato sano, la prevención de la infección por gusanos es imprescindible. Para simplificar las medidas de prevención, ESCCAP ha definido grupos de parásitos “clave” que por sí mismos pueden provocar enfermedades graves y/o suponen un riesgo zoonótico y tienen una prevalencia elevada en algunas o todas las áreas geográficas europeas. El resto de los parásitos se encuentran recogidos en las Tablas I y II.

A. Toxocara spp. (ascáridos) y gusanos planos

B. Echinococcus spp.

C. Dirofilaria immitis (filariosis)

Las infecciones por ascáridos y gusanos planos son frecuentes en toda Europa, mientras que la distribución de las otras parasitosis está relacionada con áreas geográficas determinadas. Añadiendo el control de Echinococcus spp. y/o el control de filarias al control de ascáridos y gusanos planos, pueden desarrollarse planes básicos de control para perros y gatos en cualquier parte de Europa. El tratamiento antihelmíntico apropiado para cada parásito puede ser definido con el fin de tratar a los animales con intervalos adecuados.

El control de otros parásitos, que puede ser importante en determinadas áreas, debe añadirse según sea necesario.

Los antihelmínticos disponibles en España y en los diferentes países europeos se puede consultar en  www.esccap.org.

A. Toxocara spp. y gusanos planos

Los cachorros pueden adquirir infecciones graves por Toxocara y otros gusanos intestinales in utero o por la lactación y éstos pueden provocar enfermedades graves, antes de que el diagnóstico sea posible por examen fecal.

Por esta razón, los cachorros deben tratarse con antihelmínticos apropiados normalmente empezando cuando éstos tienen 2 semanas de edad, repitiéndose los tratamientos de acuerdo con los periodos de prepatencia conocidos (ver Tablas I y II). Como la infección prenatal no ocurre en gatitos, el tratamiento inicial puede empezarse a las 3 semanas de edad y repetirse a las 5 y a las 7 semanas. Las perras y gatas lactantes deben tratarse simultáneamente con su descendencia porque pueden desarrollar infecciones patentes.

La infección puede aparecer en perros y gatos adultos en los que es poco probable que se asocie con signos clínicos. Resulta difícil determinar si un perro está infectado a no ser que se lleven a cabo análisis coprológicos seriados. Además, estos parásitos son altamente prolíficos. Así tan sólo uno o dos gusanos pueden producir millones de huevos.

Los tratamientos propuestos y recomendados son de  4 veces al año .

Si un propietario elige no emplear un tratamiento antihelmíntico de forma regular, la realización de análisis coprológicos mensuales o trimestrales puede ser una alternativa factible. Éstos deben realizarse empleando por lo menos de 3 a 5 gramos de heces y técnicas de flotación, asociadas con otros métodos (como el examen directo, extensiones teñidas o sedimentación) según sea necesario.

B. Echinococcus spp.

Tanto Echinococcus granulosus como Echinococcus multilocularis son causantes de zoonosis de una mayor preocupación pública. En áreas en las que Echinococcus granulosus (incluyendo los genotipos equino y bovino recientemente propuestos como las especies E. equinus y E. ortleppi) son endémicas los perros que pueden tener un acceso potencial a cadáveres o vísceras crudas, especialmente de ovejas, cerdos cabras o caballos (dependiendo de los genotipos de Echinococcus) deben tratarse por lo menos cada 6 semanas con un compuesto eficaz que contenga praziquantel o epsiprantel.

En las áreas endémicas de Europa central y del este para Echinococcus multilocularis con los zorros rojos como los principales hospedadores definitivos y ratones de campo como hospedadores intermediarios, los perros que tienen acceso a roedores deben tratarse en intervalos de cuatro semanas con un antihelmíntico eficaz que contenga praziquantel o epsiprantel. Los gatos, en contraste con los perros, se considera que son de riesgo zoonótico mínimo ya que son malos hospedadores para este parásito. . Cuando los animales estén infectados por especies de Echinococcus, es recomendable que se traten en dos días consecutivos con un compuesto altamente eficaz bajo la supervisión de un veterinario y el animal debe lavarse para eliminar los huevos del parásito adheridos al pelo empleando ropa protectora adecuada como guantes protectores y mascarilla, por parte del personal implicado.

C. Dirofilaria immitis (filariosis)

La infección por “el gusano del corazón” (Dirofilaria immitis) y la dirofilariosis subcutánea (D. repens) son endémicas en muchos países del sur y del este de Europa. Los cambios climáticos favorables al desarrollo de parásitos y al incremento en el número de mascotas que viajan han aumentado el riesgo de infección en perros y gatos. La dirofilariosis puede ser potencialmente letal para perros y gatos.

Actualmente no existen repelentes / insecticidas que hayan demostrado interrumpir la transmisión de la dirofilariosis, por ello el control depende del uso de preventivos que eliminan el gusano joven antes de su migración hacia el corazón. Empleando los productos apropiados, estos procesos pueden prevenirse eficazmente.

En Europa, en la mayoría de regiones donde la infección es endémica, el periodo de riesgo generalmente abarca los meses de abril a octubre. Aunque en la Cuenca Mediterránea y en las Islas Canarias la infección puede transmitirse durante todo el año. Para los productos que se administran una vez al mes, el tratamiento debe iniciarse a los 30 días de la época estimada de inicio de la transmisión y debe continuarse hasta 30 días después del fin de este periodo. Existe un producto inyectable que es capaz de proteger a los perros durante un año tras una única inyección. Los cachorros y gatitos deben iniciar el tratamiento preventivo para la dirofilariosis lo antes posible tras su nacimiento (de acuerdo con las recomendaciones del fabricante).

En áreas endémicas o de riesgo de infección por gusanos del corazón, los perros adultos deben someterse a pruebas de microfilarias circulantes y antígenos de adultos antes de iniciar un tratamiento preventivo por primera vez. La repetición anual de las pruebas va a asegurar que el tratamiento preventivo, incluyendo el cumplimiento del propietario, sea el adecuado.

Por otra parte, aunque los gatos son hospedadores susceptibles de padecer esta parasitosis, lo son menos que los perros. Es más, la infección por D. immitis en el gato es más difícil de diagnosticar que en el perro y puede pasar fácilmente desapercibida debido a su diferente comportamiento en este hospedador.

Como la microfilaremia en gatos es poco común y transitoria si existe, los niveles están por debajo de los de concentraciones que podrían desencadenar una reacción adversa a los fármacos preventivos microfilaricidas. Se considera innecesario realizar pruebas diagnósticas previas a los tratamientos preventivos en gatos sanos.