IMPORTANCIA DE LA DIARREA CRÓNICA EN MEDICINA FELINA

COMO LLEGAR A UN DIAGNÓSTICO.

Diarrea es el cambio significativo en la frecuencia, consistencia y/o volumen de las heces. Es un síntoma importante en la enfermedad intestinal pero puede ser también una manifestación clínica de enfermedades fuera de tracto gastrointestinal.

La diarrea crónica es un síntoma frecuente en medicina felina.

La diferencia entre diarrea aguda y crónica se refiere a la duración en el tiempo y su rapidez en solucionarse. Mientras que la diarrea aguda dura unos 4-5 días, suele ser autolimitante y no suele requerir  una exploración muy exhaustiva, la crónica  es una enteritis de  3 a 4 semanas de duración  y precisa de una evaluación detallada e ir paso a paso para poder llegar a un diagnóstico y poder así proponer un tratamiento específico.

El historial de desparasitación, el poder determinar a qué parte del intestino afecta la diarrea, así como su historial  alimentario completo, son los puntos fundamentales de la anamnesis. Se debe tener en cuenta además todos los tratamientos anteriores recibidos, muy especialmente los antibióticos pues se ha podido alterar la flora bacteriana propia del paciente.

Anatomia felinaLas pruebas diagnósticas que se han de llevar a cabo son en  primer lugar la presencia de parásitos en heces. Hay distintas técnicas como la flotación fecal o la técnica por PCR.
Posteriormente son fundamentales los análisis básicos de hematología y bioquímica completos, incluyendo pruebas tiroideas de fT4 sobre todo para los gatos mayores.
Con estas primeras pruebas tenemos como objetivo  descartar enfermedades metabólicas y buscar cualquier posible consecuencia de enfermedad intestinal primaria, como hipoalbuminemia, hipocolesterolemia o cualquier alteración electrolítica.

Si los resultados de las anteriores pruebas fuesen inespecíficos, deberíamos pasar al siguiente paso: descartar posibles enfermedades pancreáticas, como  la insuficiencia pancreática exocrina o la pancreatitis crónica. Ello se lleva a cabo con determinaciones sanguíneas  de fTLI (inmunorreactividad similar a la tripsina felina) o de fPLI (inmunorreactividad de la lipasa pancreática felina). También deben medirse las concentraciones séricas de folatos y de cobalamina para diagnosticar una posible malabsorción de estas vitaminas y suplementar en caso de deficiencia de cobalamina.

El diagnóstico por imagen debe realizarse por ecografía, para buscar cualquier cambio intra-abdominal, en especial en el hígado, páncreas, pared intestinal y ganglios linfáticos abdominales.

Anatomía de gato.

Después de esta segunda etapa, si no se ha alcanzado un diagnóstico específico, la biopsia intestinal ayuda a diferenciar entre inflamación intestinal crónica y neoplasia intestinal.

Si la ecografía abdominal revela alguna lesión focal, se recomienda la cirugía para obtener una biopsia de espesor completo y para una posible extirpación de la masa. Cuando la ecografía no indica un cambio localizado, puede realizarse una biopsia endoscópica.

Pese a la complejidad  de una diarrea crónica como hemos podido comprobar, es fundamental intentar a llegar a un diagnóstico certero para poder establecer un tratamiento adecuado.

La dieta con proteína novel, es decir que el paciente no ha tomado nunca,  o con proteínas hidrolizadas, junto  con la  terapia antibiótica e inmunosupresores son la base  general del tratamiento.

Más información artículo de Olivier Dossin, DVM, PhD, Dipl. ECVIM-CA Medicina interna, Universidad de Illinois,  Estados Unidos –Veterinary F. 2009.