LA EPIFORA. OJO LLOROSO EN PERROS Y GATOS

Se llama epífora a un problema ocular que causa el desbordamiento anormal de las lágrimas en nuestras mascotas.  Existen muchas causas pero la más habitual es por un problema de malformación congénita en los ojos, que suele ser característico de algunas razas como los Bulldog, Lhasa Apso,  Shih tzu, Cocker,  Pekinés, Teckel  y  Caniches miniatura.

Se pueden dar diferentes patologías congénitas afectanto tanto al párpado superior o al inferior, como la distiquiasis o inflexión de pestañas, entropión  o inversión de los párpados, que causan este lagrimeo excesivo e irritación en los ojos.

Otras causas también características de ciertas razas y que dan esta patología son ojos con gran apertura de los párpados y con más exposición del globo ocular como los braquicéfalos; el ectropión caso contrario al entropión que citamos anteriormente con apertura del párpado hacia el exterior característico de razas grandes como daneses y sabuesos o incluso una parálisis del nervio facial también puede causar epifora.

Por una causa adquirida como una rinitis o una sinusitis, traumatismos o fracturas en el cara, cuerpos extraños en los ojos…, se puede alterar la comunicación nasolagrimal y provocar también la epífora. Toda inflamación o enfermedad como por ejemplo un tumor en la zona del tercer párpado, conjuntiva del ojo, párpados, cavidad nasal pueden ser también causas de epífora, al provocar una obstrucción del conducto nasolagrimal que actúa de drenaje del ojo.

Es habitual que nos encontremos aparte del lagrimeo excesivo, y en función del tiempo de evolución, ausencia de drenaje nasolagrimal, manchas en las mejillas, blefarospasmos, inflamación e irritación de la zona periocular, e incluso conjuntivitis o úlceras corneales asociadas.

En el caso de hoy se presenta Mina,  una caniche de 8 años que llega por primera vez a nuestra clínica con una lesión muy grave del ojo derecho.  Los dueños refieren que dicha lesión tiene ya varias semanas de evolución y empeora cada día. Se le realizan los exámenes oftalmológicos pertinentes y se diagnostica una úlcera corneal muy profunda, con fuerte inflamación de la conjuntiva y pronóstico a priori  desfavorable.

Se instaura tratamiento tópico y sistémico en función de la citología, cultivo y antibiograma realizados dada la cronicidad del caso que nos ocupa. Se trata primero la úlcera corneal junto con una tarsorrafia de tercer párpado ( la tarsorrafia es un tratamiento específico para curar las úlceras de la córnea), pues la urgencia por una posible perforación de la cornea hace que esto sea prioritario.

Al cabo de 30 días de tratamiento intensivo, el ojo parece que mejora; observamos entonces que Mina tenía una de las narinas ( son cada uno de los orificios de las fosas nasales que las comunican con el exterior ) totalmente seca y obstruida.Previamente ya habíamos comprobado mediante una prueba oftalmológica específica que el conducto nasolacrimal derecho estaba obstruido. Se procede a desobstruir dicho conducto y se realiza una rinoscopia con toma de muestras por una sospecha de posible rinitis mal curada.

Al cabo de un mes más de tratamiento la úlcera corneal está resuelta y la rinitis totalmente curada.  Una vez más la rapidez en el diagnóstico y un acertado tratamiento han hecho que esta perrita conserve la vista por muchos años.

Vemos entonces que aunque todos sabemos ahora lo que es una epífora, las causas son muchas y de muy diferente índole, por ello es fundamental, y más tratándose de la vista de nuestra mascota,  actuar con prontitud y ponerse en manos de un buen profesional que llegue al diagnóstico para poner tratamiento correcto y conseguir  una evolución favorable para ese ojo enfermo.

En la Clínica Veterinaria María J. Cabeza  trabajamos con los mejores expertos en oftalmología, si quieres una segunda opinión para tu problema pídenos cita y estaremos encantados de estudiar tu caso.

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