LA GESTACIÓN Y EL PARTO DE LA PERRA

La gestación es el período que transcurre entre la concepción y el parto. Para que sea normal fisiológicamente debe producirse entre los 58 días, como mínimo, hasta los 65, como máximo. Si es más corto se llamará prematuro, lo cual es bastante raro en los perras, mientras que si es más largo de lo estipulado como normal, se dará un parto tardío (bastante más frecuente).

El primer mes de gestación se aprecia con dificultad, salvo a nivel ecográfico y con una persona que sea muy experta. Sin embargo a partir del segundo mes se produce en la perra un incremento del volumen de su vientre, además de una alteración de su carácter, pues se volverá mucho más tranquila. Además, la perra gestante experimentará un cambio en su rutina alimentaria, de manera que tendrá más o menos apetito del usual.

Durante la gestación de la perra es esencial una mejora cualitativa de su alimentación, además de los paseos frecuentes, pues estos gestos beneficiarán a la perra y a los fetos que se están formando. En este momento, no es conveniente enriquecer la dieta con complementos minerales y vitamínicos, sino que es mucho mejor proporcionárselos en el último mes de embarazo, y sobre todo una vez que haya parido, para que pueda alimentar correctamente a sus cachorros. Desde la clínica veterinaria os recomendamos que la perrita esté correctamente desparasitada y que coma un pienso especial de cachorros, durante toda la gestación y la lactancia. Durante estas semanas en la clínica os pautamos las dosis semanales de pienso (muy importante, pues desde el segundo mes de gestación y durante toda la lactancia la perrita sufre un gran desgaste) hasta que los cachorros puedan alimentarse por si mismos y volvamos a las dosis de mantenimiento.

Para el momento del parto se debe tener preparado un lugar, para lo cual lo ideal es conseguir una caja rectangular que ofrezca un espacio confortable para la futura familia. La caja debe ser lo suficientemente grande para que entre la perra echada y estirada, ya que será la postura que adquirirá para amamantar a sus cachorros. Este lugar lo debe conocer con antelación la perra y estar acostumbrada a él.  Pero, en el momento concreto del parto se deben retirar todos los cojines, telas, etc. que hayan servido de lecho hasta ahora, ya que la perra al moverse buscando las posición más cómoda podría retorcerlos, quedando algún cachorro entre los pliegues de la tela y asfixiarse. Además se ensuciarían con el líquido amniótico y es muy importante una buena higiene y limpieza con productos suaves.

Recomendamos tener a mano el teléfono de la clínica veterinaria, por si tenemos que llamar urgentemente a nuestro veterinario, ya que si el parto transcurre de forma normal puede que no le necesitemos; pero pueden darse complicaciones durante el mismo o ser necesaria incluso una cesárea.

¿Cómo saber que ha llegado el momento?  La perrita, entre 12 y 24 horas antes, dará señales de que el momento se acerca rascando el suelo, agitándose más de lo normal, no comiendo. Podemos medir la temperatura corporal vía rectal y comprobar que la misma ha descendido por debajo de lo normal, es decir, desde unos 39 grados, hasta unos 37 e incluso 35,8  grados centígrados.

Para que la perrita tenga un parto adecuado, no se la debe colmar de atenciones, porque ello la distraería. Lo mejor es dejarla tranquila  y que la vigile discretamente la persona por la que siente más simpatía o afecto. Tras las primeras contracciones y después de empujar fuertemente, el primer cachorro será expulsado envuelto dentro de las membranas que la misma perra se apresurará en desgarrar con los dientes, y luego ella misma cortará el cordón umbilical. Tras ello, se come la placenta y lamerá los restos dejando todo el lecho limpio.

Si la madre no logra liberar al cachorro de la membrana, podemos ayudarla y romper dicha membrana con las manos limpias, luego realizaremos el nudo del cordón umbilical a 2cm del vientre del cachorro utilizando un hilo consistente, cortando posteriormente dicho cordón umbilical con unas tijeras desinfectadas. Acto seguido se abre la boca del cachorro con mucho cuidado y se le saca todo el moco, y se le coloca la cabeza hacia abajo, frotándolo mientras lo limpiamos con una toalla para que se favorezca la respiración. Inmediatamente una vez reanimado el cachorro se deja con la madre que terminará de limpiarlo.

Es fundamental el seguimiento ecográfico previo, para tener muy claro cuantos cachorros trae la perra, pues todos ellos deberán ir naciendo poco a poco. La duración de un parto normal puede ser de 6 a 12 horas, llegando incluso en grandes camadas a 24 horas.  Entre el nacimiento de un cachorro y el siguiente pueden pasar de 5minutos a  4horas. Pasadas esas 4horas sin contracciones y sabiendo que todavía queda algún cachorro por salir tendremos entonces la sospecha de un parto distócico, y debemos acudir inmediatamente al veterinario.

Cuando el parto haya terminado, debemos colocar una alfombrilla en el fondo de la caja para que la perra esté cómoda y dejar que descanse con los cachorros en penumbra. Es esencial que sólo la atienda la persona que ha estado con ella durante el parto y evitar las visitas de curiosos, ya que en estos primeros días no le hacen ningún bien.