LA TOXOPLASMOSIS Y EL GATO DURANTE SU EMBARAZO

Toxoplasma gondii es un parásito de tipo coccidio que se puede encontrar en  prácticamente todas las especies de sangre caliente, incluidas las personas.

Se estima que el 30 por ciento de la población mundial se encuentra infectada con T. gondii, y un número elevado puede no saberlo. Una de las particularidades de la toxoplasmosis es que resulta asintomática entre las personas inmunocompetentes, es decir, con un sistema inmune sano; y es por ello que el  80% de esas personas no llegan a enterarse. Debido a esto, en muchos casos las mujeres que quedan embarazadas ya están inmunizadas contra la enfermedad, puesto que la han padecido en algún momento (sin saberlo) y el cuerpo ha desarrollado defensas para no volver a enfermarse. El problema aparece cuando la mujer contrae el parásito durante el embarazo.

Aunque esta infección no representa en la actualidad un problema de salud pública, es de alto riesgo entre individuos contagiados con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), en pacientes inmunocomprometidos que reciben tratamiento para el cáncer o por transplantes, y entre mujeres embarazadas.

Toxoplasma gondii se presenta, de hecho con varias estructuras morfológicas .Por  un lado hay formas infectantes, como los quistes del tejido con bradizoitos y ooquistes; por otro hay zoítos replicantes como los taquizoítos, pseudoquistes y varias formas más durante el ciclo coccidiomórfico.

Qué es lo que ocurre en el caso de las mujeres embarazadas:

En mujeres embarazadas no expuestas previamente a T. gondii (seronegativas) la infección puede provocar abortos, muertes neonatales, importantes malformaciones congénitas y secuelas neurológicas graves en el feto.

En cambio, si la mujer embarazada ha sido infectada previamente a la gestación (y por lo tanto presenta anticuerpos frente a T. gondii), nunca se producirá el contagio al feto.

En España, la detección de anticuerpos frente a Toxoplasma gondii forma parte de las pruebas rutinarias realizadas en las revisiones ginecológicas durante el embarazo.

Aun así, la toxoplasmosis en gatos es una enfermedad poco frecuente.

Vías de contagio de la enfermedad:

Existen dos vías de contagio: por ingestión de ooquistes provenientes de heces de gato, y por el consumo de carne cruda o poco cocinada, de vegetales u hortalizas contaminados con ooquistes del parásito o por el contacto directo con suelos contaminados. Por tanto, es  totalmente erróneo asumir que siempre que una persona se infecta con T. gondii, el origen de la infección ha sido el contacto con un gato.

 Ciclo vital del parásito:

Hay una parte  enteroepitelial y otra extraintestinal

 

CICLO ENTEROEPITELIAL (SÓLO EN EL GATO):

CICLO EXTRAINTESTINAL (PERSONAS, GATOS Y CUALQUIER ESPECIE DE SANGRE CALIENTE):

 

Cómo se infectan las personas:

Al ingerir:

  • Carne poco cocinada o cruda.
  • Leche cruda de cabra.
  • Verduras frescas no lavadas adecuadamente.
  • Agua contaminada.
  • Restos de heces de gatos infectados por Toxoplasma gondii que se encuentren en la fase de eliminación de ooquistes (normalmente han pasado más de 24h después de la eliminación de las heces )
  • O durante labores de jardinería o en patios de juegos para niños, si las arenas están contaminadas (el contagio requiere que se metan las manos, sin lavar, en la boca).

La infección no se produce tocando o acariciando al gato.

Medidas para evitar el contagio:

  • Comer siempre carne cocinada a temperaturas elevadas  durante 10 minutos,  congelar las carnes a -20 ºC durante al menos dos días, si se van a consumir poco hechas.
  • Lavar adecuadamente las verduras siempre antes de su consumo.
  • Beber sólo agua potable o de procedencia conocida o tras ser filtrada/hervida si se desconoce su procedencia.
  • Utilizar guantes durante las labores de jardinería y al manipular carnes crudas, o lavarse adecuadamente las manos tras ello.
  • Limpiar diariamente, dos veces al día a ser posible, las bandejas de arena de los gatos con una paleta destinada a tal fin, y posteriormente desinfectarla con agua hirviendo o vapor a presión.

Las evidencias científicas demuestran además  que la transmisión o contagio  de esta enfermedad de gatos a personas es altamente improbable siguiendo unas normas básicas de higiene.

Por todo lo anteriormente expuesto, está completamente injustificado el abandono o rechazo de los gatos en caso de un embarazo en la familia.

ClínicaVeterinaria María J.Cabeza-León.