¿POR QUE MI PERRO DESOBEDECE ?

En ocasiones muchos de nosotros nos preguntamos porque nuestro perro antes nos obedecía y ahora de repente ya no lo hace. Es un hecho que se da con bastante frecuencia. Puede incluso que nos esté sucediendo en este momento. Las causas pueden ser múltiples, pero el problema es que es muy posible que no nos hayamos detenido a reflexionar y que seamos nosotros los culpables, aunque no nos hayamos dado cuenta.

Como veremos, la incoherencia interna (inconsciente) del dueño es uno de los mayores motivos de desacuerdo entre un perro y su amo. Los seres humanos mantenemos un discurso en base a un lenguaje aprendido, lleno de normas gramaticales, que sin embargo, el perro no entiende. Lo que de verdad entiende el perro es el estado emocional de la persona que le está hablando, de manera que si le estamos diciendo una cosa con la voz, pero con los gestos y nuestro cuerpo le decimos otra, simplemente el perro no obedecerá. Desde la perspectiva de nuestra querida mascota canina, el lenguaje se basa en nuestro lenguaje corporal (posturas, mímica, tono, timbre de voz, gestos), lenguaje que no solemos controlar de la misma manera que la palabra.

De la misma forma sucede cuando estamos educando a un niño si con voz monocorde le decimos que se esté quieto, pues de esta forma la estamos alentando a proseguir.

Por lo tanto, si deseamos que nuestro perro nos obedezca, debemos lograr que nuestro cuerpo y el tono de nuestra voz concuerden con nuestras palabras.

Además de estas indicaciones, es muy importante seguir unas normas claras de educación que no dependan en modo alguno de nuestro estado de humor:

¡Es absolutamente incoherente que cuando estemos contentos le permitamos todo y si estamos enfadados no le dejemos hacer nada! ¡Mantengamos unas normas de forma equilibrada!

Por ejemplo, a mucha gente le encanta que su perro les reciba cuando llegan a casa y le premian por ello. Sin embargo, si un día llegan a casa muy bien vestidos, le riñen a su perro porque les ensucia al recibirles (lo cual es una incoherencia grave que nuestro perro no entenderá). Otro ejemplo es permitir a su perro subirse al sofá cuando no tienen visitas y, sin embargo, prohibírselo cuando éstas llegan a casa.

Podríamos continuar con muchas incongruencias educativas de este tipo, que lo único que consiguen es causar incertidumbre al animal y al final, estará tan aturdido que no sabrá exactamente que hacer por lo que acabará simplemente desobedeciendo las órdenes.

Para finalizar, es muy importarse que nos demos cuenta que existe muy a menudo desacuerdo entre las reglas de la vida social y las libertades que nos concedemos en la intimidad de la familia, con o sin perro. Pero el perro no entiende que unas cosas pueden hacerse en ciertas circunstancias y otras no. Por ello, la mejor opción , dentro de unas normas establecidas de forma metódica (sin cambios repentinos), consiste en que seamos algo flexibles y comprensivos, manteniendo siempre una actitud de buen humor, ya que si no, de lo contrario, el perro podría no adaptarse.

“Y recordad que nuestro perro es uno más de la familia, luego no lo tratemos de la forma que luego podamos arrepentirnos y que él nunca pueda olvidar.”

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Un perro super desobediente