¿SABES QUIÉN FUE EL TATARABUELO DE TU GATO?

Tendríamos que remontarnos hace 60 millones de años, dónde ya existían unos pequeños carnívoros de los bosques que tenían la velocidad y la talla de una gineta actual, y que algunos estudios apuntan que fueron los primeros antepasados de nuestros gatitos.  Aún así,  no está claro cuál fue el antepasado directo de nuestros gatos actuales.

Podemos decir, que las últimas investigaciones aseguran que el antepasado común de los felinos es el Felis silvestris, que apareció hace 12 millones de años, que vivió y se extendió en los continentes de África y América.

Las primeras fuentes de las que disponemos, nos hablan de que el gato doméstico proviene del antiguo Egipto. Durante la civilización egipcia es cuando el gato se acerca y acostumbra el humano, los graneros del Antiguo Egipto llenos de cereales atraían a los roedores y estos a su vez a su mayor depredador, el gato, principalmente al gato montés y al gato de la jungla, estas dos razas adaptaron su carácter a los humanos por puro interés, así, los ejemplares más mansos son los que podían convivir con los granjeros.

 

 

 

 

 

En Egipto los gatos llegaron a ser venerados como dioses, y se les consideraba animales sagrados con poderes ocultos que permitían conectar más allá de la muerte.

Rápidamente el gato ya domesticado se dispersó desde Egipto hasta prácticamente todas las regiones del mundo, aunque no fue hasta el siglo XVIII cuándo se produjo su verdadera expansión americana.

En la Edad Media nuestros mininos vivieron tiempos difíciles, se creían que eran la reencarnación del demonio y pasaron de ser los ayudantes del hombre a salvar sus cosechas, a ser perseguidos por estos. El mero hecho de tener un gato podía ser objeto de acusación de brujería. Esto dió lugar a que los roedores se multiplicasen produciendo todo tipo de enfermedades y epidemias.

 

 

 

 

 

 

 

Napoleón, fue quien ordenó volver a la crianza de felinos para acabar con las plagas de roedores y así han ido multiplicándose hasta nuestros días, dónde han pasado a formar parte de nuestras familias como un miembro más.

En la clínica María J cabeza somos unos enamorados de los mininos y te ayudaremos a cuidar de tu gatito para qué podáis disfrutar muchos años juntos.

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