TOXOPLASMOSIS

Termino que en los últimos años está muy en boca de la gente, debido a su “mala” fama entre el mundo de las mujeres gestantes. Resulta extraño no haber oído hablar de toxoplasmosis, pero en realidad pocas personas saben realmente de qué se trata, su origen y alcance. Aquí intentaremos aclarar un poco más las dudas acerca de esta enfermedad.

La toxoplasmosis está causada por un protozoo llamado Toxoplasma Gondii, que se encuentra extendido a nivel mundial y qué afecta a todos los animales de sangre caliente (incluyendo al ser humano). De entre los animales de sangre caliente a los que afecta, el gato y otros felinos son los que juegan un papel más trascendental ya que son los únicos hospedadores definitivos capaces de excretar o expulsar los ooquistes, qué son las formas infectantes.

En los gatos, la infección puede producirse a través de la ingesta de una de estas tres formas infectactes:

  • Taquizoitos, asociado a la ingesta por carnivorismo de animales con toxoplasmosis aguda.
  • Bradizoitos, asociado a la ingesta por carnivorismo de animales con toxoplasmosis crónica que actúan como reservorio.
  • Esporozoitos, asociado a la ingesta de ooquistes esporulados (tienen capacidad infectante que se encuentran en las heces de otros gatos o de aguas contaminadas).

¿Qué ocurre cuando esto sucede?

En la mayoría de los casos la toxoplasmosis en gatos con un sistema inmunitario fuerte pasa inadvertida, pero si el animal tiene un sistema inmunitario más deprimido puede tener consecuencias graves, provocando normalmente anorexia, letargia, disnea, lesiones oculares, ictericia, vómitos, diarrea, fiebre, etc. y pudiendo llegar en algunas ocasiones a provocar la muerte del animal. Para paliar estos síntomas e intentar evitar su muerte se utiliza un fármaco llamado clindamicina, aunque ésta no tiene una eficacia del 100%.

Ya sabemos qué es la toxoplasmosis, a quién afecta principalmente, cómo se contagia y qué tratamiento debemos administrar. Ahora nos ocuparemos de explicar de forma sencilla el alcance que tiene en el ser humano.

Como decíamos al principio esta enfermedad se ha puesto de moda y se la relaciona con mujeres gestantes, pero hay que advertir que no solo estas son susceptibles de contraer toxoplasmosis por contagio de un animal (zoonosis) sino que cualquier persona puede contagiarse.

La diferencia radica en que la persona contagiada tenga un sistema inmunológico deprimido (cómo son las gestantes) lo que marcará una gran diferencia a la hora de desarrollar o no esta enfermedad, hasta el punto de que una persona con sistema inmunitario reforzado puede contraer la enfermedad y no mostrar ningún signo ni síntoma. No obstante, hay que tener en cuenta que si tomamos las medidas preventivas correctas vamos a reducir significativamente los riesgos de contagio. Medidas sencillas tales como no comer carnes crudas o poco cocinadas, lavar las manos y los utensilios que hayan estado en contacto con este tipo de alimentos, utilizar guantes en los trabajos de jardinería, lavar y desinfectar adecuadamente frutas y verduras antes de su consumo y en lo referente a nuestros gatos limpiar diariamente la bandeja donde el gato realiza sus deposiciones.

Con ello podemos concluir que realmente no es tan sencillo contagiarse con esta enfermedad y que cualquier mujer embarazada puede seguir disfrutando de la compañía de nuestros amigos felinos siempre y cuando mantenga está sencillas medidas preventivas.

En la clínica veterinaria Maria J. Cabeza, sabemos lo importante que es la prevención y la seguridad de nuestras mascotas, por lo que recomendamos una desparasitación eficaz y periódica para nuestros gatos; si tiene alguna duda puede preguntar a nuestro personal, estaremos encantados de atenderles.

“Mascotas sanas son también familias felices”.