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EPILEPSIA EN PERROS

La epilepsia es el trastorno neurológico crónico más común en los perros, afectando aproximadamente al 2,5% de los mismos.

Esta enfermedad generalmente se mantiene de por vida, causando convulsiones repetidas o ataques epilépticos, aunque su tasa de remisión, ya sea de manera espontánea o con tratamiento, es del 15%.

Esta enfermedad puede ser una fuente de angustia para los dueños de los perros, sobre todo cuando se presencia este trastorno por primera vez en la mascota.

La epilepsia idiopática puede aparecer entre los 6 meses y 6 años de edad y se considera también una enfermedad hereditaria. Existen algunas razas que son más propensas a padecer ataques epilépticos, como es el Pastor alemán, el Beagle, el Golden retriever y el Labrador retriever.

Fases de la epilepsia en perros

La convulsión ocurre cuando se produce una actividad eléctrica anormal en el cerebro como resultado de la despolarización espontánea de las células nerviosas, que puede ocurrir tanto por una excitación excesiva como por la pérdida de la inhibición.

Esas transformaciones a nivel cerebral provocan cambios repentinos y de corta duración en el comportamiento y/o movimientos del perro.

En los perros, los ataques epilépticos suelen ocurrir en medio de la noche, lo cual se debe, entre otros factores, a que ciertos grupos de neuronas ligeramente hiperactivas durante la vigilia que se vuelven más excitables en el sueño.

Fases de la epilepsia en perros:

Aura: momento previo a las convulsiones. Los signos más comunes son cambios en el comportamiento del perro, suelen ser sutiles e incluyen búsqueda de atención, inquietud y ansiedad. Esta fase puede durar de varios minutos o extenderse hasta varios días.

Ictal: se produce el ataque epiléptico. Puede durar entre pocos segundos a varios minutos. El perro se pone rígido y cae al suelo con movimientos espasmódicos. Deja de estar consciente y, en muchas ocasiones, no podrá controlar los esfínteres.

Post-ictal: tras las convulsiones. El perro puede encontrarse desorientado. Ocasionalmente puede aparecer ceguera y sordera temporal u otras anormalidades neurológicas. Es el resultado del agotamiento cerebral y suelen encontrarse atáxicos, cansados e incluso a veces mostrarse agresivos.

Diagnóstico de la epilepsia en perros

El abordaje diagnóstico al paciente con sospecha de epilepsia necesita dos pasos: primero tener claro que los episodios realmente son crisis epilépticas, en segundo lugar identificar la causa responsable de que se produzcan estas crisis epilépticas.

Es difícil en ocasiones estar seguro de que el perro está teniendo crisis epilépticas. Por ello tiene tanta importancia la historia clínica. En nuestra consulta de especialidad de neurología veterinaria en León, el propietario puede completar un cuestionario y grabar un video casero, ayudado de su teléfono móvil, para que podamos ver a posteriori las supuestas crisis epilépticas.

Una exploración física completa, incluyendo la exploración neurológica, puede ayudarnos a distinguir entre un síncope y una crisis en el caso de que existan anomalías cardiovasculares, o entre una enfermedad neuromuscular o disfunción vestibular.

Puesto que la epilepsia en perros es más común entre los 6 meses y los 6 años de edad, en perros menores de 6 meses o mayores de 6 años, que presenten anomalías neurológicas interictales, estatus epiléptico o clusters de crisis al inicio de la epilepsia, o un presunto de epilepsia generalizadas idiopática que sea resisitente al tratamiento, una vez descartadas las crisis sintomáticas agudas (crisis reactivas,) los autores recomiendan realizar una resonancia magnética cerebral (RM) y un análisis básico del líquido cefalorraquídeo (LCR)  para establecer la causa de las crisis.

Pruebas a realizar en un caso de epilepsia canina

Los exámenes de salud recomendados para determinar una posible causa subyacente que provoque las convulsiones en el perro son:

Anamnesis

Examen físico y neurológico completo

Análisis de sangre: bioquímica, hematología y ácidos biliares pre y post-pandriales

Ecografía abdominal y radiografía de tórax.

Resonancia magnética

Análisis de líquido cefalorraquídeo

Pruebas de PCR: descartar enfermedades infecciosas.

Pruebas de ADN: descartar enfermedades de base genética.

Síntomas de epilepsia en perros según la zona afectada

Las convulsiones se dividen en dos categorías: generalizadas o focales. En el primer caso las sacudidas son involuntarias o movimientos espasmódicos de las cuatro extremidades y normalmente pérdida de conciencia. En las focales las convulsiones pueden involucrar sólo un lado del cuerpo, una extremidad o la cara.

La mayoría de los ataques epilépticos en perros ocurren repentinamente, duran apenas unos segundos o minutos, y se detienen solos. Los síntomas varían según el área del cerebro afectada.

Convulsiones focales

Solo afectan a la mitad del cerebro y se circunscriben a una región específica, por lo que los síntomas dependen de la zona afectada y sus funciones.

En algunos casos pueden aparecer movimientos episódicos como contracciones faciales, parpadeo rítmico, sacudidas de la cabeza o contracciones musculares de una extremidad.

En otros casos pueden aparecer signos autónomos como salivación excesiva, vómitos y pupilas dilatadas. También pueden producirse cambios en el comportamiento como inquietud, ansiedad o miedo inexplicable.

Convulsiones generalizadas

 Ocurren en ambos hemisferios cerebrales, de manera que el perro suele perder la conciencia y presenta síntomas autónomos como salivación, micción y defecación.

Los movimientos suelen afectar ambos lados del cuerpo. Pueden ser movimientos tónicos que implican una rigidez muscular, clónicos, que serían contracciones rápidas y rítmicas involuntarias de los músculos, movimientos tónico-clónicos o mioclónicos, que se manifiestan como tirones esporádicos.

En algunos casos pueden aparecer convulsiones atónicas, las cuales provocan una pérdida repentina y general del tono muscular, de manera que el perro colapsa.

Crisis focal que evoluciona hacia una convulsión generalizada

Es el tipo de ataque epiléptico más común en perros, y se trata de una convulsión focal seguida de una convulsión generalizada. La convulsión focal suele ser muy corta y difícil de detectar, ya que le sigue casi inmediatamente la generalización secundaria.

Causas de los ataques epilépticos en perros

Cada perro es diferente, por lo que tenemos que buscar las causas de los ataques epilépticos de manera individual.

Epilepsia idiopática

Suele afectar a perros de entre seis meses y seis años representando aproximadamente el 48% de los casos, y según los últimos estudios en este tipo de epilepsia no se puede hallar una causa que explique las convulsiones.

Epilepsia primaria

En otros casos, cuando se verifica la existencia de un patrón hereditario, se hace referencia a esta epilepsia primaria. No obstante, se puede hacer referencia a causas extra e intracraneales

Causas extracraneales

Aproximadamente un tercio de ellas son el resultado de intoxicaciones por metaldehído e insecticidas. Otro tercio se debe a una hipoglucemia o sobredosis de insulina. Un 10% es consecuencia de una encefalopatía hepática por shunt portosistémico y un 5% se debe a la hipocalcemia.

Causas intracraneales

Pueden ser de naturaleza inflamatoria, vascular, neoplásica o degenerativa y los traumas en la cabeza también aumentan el riesgo de desarrollar epilepsia. No obstante, se estima que cuatro de cada cinco casos de ataques epilépticos en perros por causas intracraneales son de naturaleza neoplásica o inflamatoria.

Menos comunes son las causas de la epilepsia como consecuencia de un accidente cerebrovascular, por la enfermedad del moquillo o la meningoencefalitis granulomatosa.

En algunos casos, gracias a pruebas de MRI y/o análisis de líquido cefalorraquídeo, se puede comprobar la existencia de una anomalía estructural, en cuyo caso se hace referencia a una epilepsia estructural, pero no siempre es posible detectar el daño.

Tratamiento de la epilepsia en perros

La epilepsia no tiene cura ni tratamiento preventivo; pero gracias a los tratamientos farmacológicos se consiguen reducir los signos clínicos de la enfermedad.

El objetivo del tratamiento es restaurar una vida normal para el perro y para su dueño mediante un control completo de las convulsiones y minimizar los efectos adversos. La idea es reducir la frecuencia, severidad y duración de los mismos, para que sean aceptables para su dueño.

En la clínica veterinaria María J. Cabeza asesoramos y educamos al propietario con respecto a la enfermedad y consideramos que esto es vital para el éxito del tratamiento.

El dueño debe entender que la epilepsia es un problema de salud crónico y que es difícil de predecir su pronóstico. Tiene que tener un compromiso emocional, económico e invertir tiempo para lograr resultados favorables.

Normalmente se utiliza un solo fármaco antiepiléptico para evitar interacciones farmacológicas y para facilitar la administración por parte del cliente.

Los dos medicamentos más empleados en el tratamiento de la epilepsia en perros son el fenobarbital y el bromuro de potasio. Existen otras alternativas como gabapentina, levetiracetam  o zonisamida; pero son de coste mucho más elevado y no parecen ser más eficaces que los dos anteriores.

Por supuesto, en la clínica veterinaria en León hacemos un control estricto y se programan unas revisiones periódicas para medir las concentraciones séricas de los fármacos antiepilépticos, hemograma y bioquímica.

Si hay un aumento de peso corporal en el perro o diarrea se evaluará la función hepática para ajustar la dosis. Estas citas en nuestra clínica veterinaria son fundamentales y al mismo tiempo nos sirven también para aclarar cualquier duda que le surja a los propietarios.

Recientemente en la clínica veterinaria María J. Cabeza hemos implantado una sencilla App de seguimiento de la epilepsia idiopática canina para todos nuestros pacientes, y ha resultado ser una muy buena herramienta de comunicación y apoyo tanto para nosotros los veterinarios como para los propietarios.

Esta forma de control de nuestros pacientes epilépticos, nos permite mantener un adecuado seguimiento de la evolución de la enfermedad y así actuar adecuadamente ayudando a los perros a vivir plenamente y felices.

Dra. María J.Cabeza

Dra. María J.Cabeza

Veterinaria colegiada nº1397
CLINICA VETERINARIA EN LEON MARIA J.CABEZA

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